Soy Cinthia Ochoa, vivo en Sonora, México.


Para mí es un placer poder relatar un poco de mi historia; comienzo diciéndote que tuve una infancia muy bonita, pero al cumplir 12 años mis padres se divorciaron comenzando una nueva etapa en mi vida, mi madre tenía tres trabajos para solventar los gastos de la casa ya que mi padre al momento del divorcio dejó de apoyarnos. Ayudaba a mi mamá a cuidar a mi hermano que en ese momento tenía 7 años, nos cuidábamos entre nosotros dos. A los 16 años decidí trabajar de mesera en eventos infantiles para ayudar un poco con los gastos, principalmente los de mi escuela, mi madre no estaba muy de acuerdo con esto pero me apoyó, solo trabajaba unas horas y no descuidaba la escuela. 


Mi mamá siempre me decía que debía estudiar una carrera universitaria (ella es una guerrera, gran mujer, la amo); cuando ese momento llegó, decidí estudiar Psicología, me encantó la licenciatura porque pude encontrar lo que realmente me gusta: ayudar a las personas, cuando terminé la licenciatura comencé a trabajar en un hospital privado en mi ciudad, donde desempeñaba funciones administrativas y también de trabajo social, me gustaba convivir con personas y orientarlas; durante ese tiempo también trabajé en una compañía de seguros y brindaba asesoría a trabajadores de una mina cercana.


Tiempo después tomé la decisión de trabajar en la docencia, me ofrecieron un contrato temporal como maestra de comunicación y lenguaje, donde ayudaba a niños con problemas de lenguaje y articulación, la escuela estaba en una comunidad cerca de mi ciudad, había mucha pobreza, algunos niños estaban en una situación vulnerable pues sus padres no se hacían cargo de ellos, tanto que tenían que ir a comer a un albergue, una pequeñita robó mi corazón y decidí amadrinarla, le lleve un uniforme, zapatos y algunos detalles como chocolates, dulces y comida. Era tan bello ver su sonrisa con esos pequeños detalles. En la escuela trataba que las sesiones fueran divertidas para que los niños estuvieran motivados y felices, quería que tuvieran una persona en quién confiar.


Después llegó la pandemia y lamentablemente el contrato ya no se renovó; desde Marzo 2020 hasta Agosto del mismo año enfrente síntomas de ansiedad, depresión, me despertaba por las noches llorando sin saber porqué, se me caía el cabello, tenía taquicardia, me faltaba el aire, perdí de peso, baje hasta los 48 kilos, recurrí a dietas para subir de peso y no lo lograba, hasta que decidí ver a un médico, recomendó hacerme estudios de laboratorio, el resultado fue que tenía una alteración en mis niveles hormonales de tiroides y el día de mi cumpleaños 29 de Agosto me diagnosticaron Hipertiroidismo, comencé a tomar los medicamentos que me indicó, además un suplemento alimenticio que me ayudó a avanzar rápido en mi padecimiento, el médico comentó que era un tratamiento de mínimo dos años, pero con la ayuda de este suplemento estoy teniendo resultados muy favorables, he aumentado de peso, mi cabello dejó de caerse y mi estado de ánimo está mejor, Immunocal es el suplemento que estoy tomando, ha mejorado mi salud, ahora tengo más energía para hacer mis actividades, además Immunotec ofrece un plan de negocio muy atractivo y alcanzable, comencé a trabajar en redes de mercadeo, no tenía ni idea de que se trataba, ahora estoy estudiando y aprendiendo sobre esta industria, es increíble como con solo compartir a las personas los beneficios de Immunocal puedo obtener ingresos adicionales, ahora tengo un equipo en Estados Unidos y estoy ganando en dólares!! Es una bendición que pueda generar ingresos ya que no tenía ninguno desde el inicio de la pandemia, ha sido un camino maravilloso pues también estoy conociendo personas, estoy creciendo en mi vida personal y sobre todo soy feliz. 


Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia.


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