Aprecio mucho que lean mi testimonio. Provengo de una familia  humilde, nací y viví en una vecindad de la CDMX con carencias inimaginables, mis padres fueron violentos con nosotros, un día le dije a mi papá que deseaba seguir estudiando porque no me gustaba vivir como vivíamos, enojado y levantando la voz dijo, está bien si eso es lo quieres, solo que tendrás que trabajar porque de aquí en adelante no te voy a dar ni un solo peso para libros, en aquellos tiempos era muy castigado responder a los padres, cuando llegué a atreverme recibía  una buena paliza con un cinturón de cuero destinado exclusivamente para ´´educarnos´´ llegué a pensar que por sus frustraciones de que no alcanzaba el dinero para alimentar nueve bocas ambos recurrían a la violencia, entonces dije para mis adentros…acepto el reto papá así lo haré, empecé a trabajar a los 10 años vendiendo tomates en el mercado de la Merced,  aprendí a usar la báscula requisito para ser ayudante de mostrador así que tiempo después solicité empleo en la tienda de abarrotes vinos licores de mi colonia, que por cierto no era cualquier tienda vendíamos de todo, desde frijol hasta el mejor cogñac y ultramarinos de importación. Para Don Antonio dueño de la tienda quién llego a México huyendo de la dictadura de Francisco Franco, fui como su hijo, por primera vez recibía cariño paternal, lo quise más que a mi padre biológico  siempre me animó para triunfar en la vida, organizó mi horario de tal manera que pudiera ir a la escuela y trabajar como cajero, me gané su confianza al hacer cortes de caja sin faltantes. Don Antonio tenía un fino gusto por la gastronomía cualidades que también le aprendí. Ya en el bachillerato encontré trabajo en un Despacho de Contadores como auxiliar contable, administrábamos restaurantes y hoteles de lujo, en esas etapas de mi vida compensé la escases de alimentos en mi niñez por finos platillos que jamás hubiera imaginado pudieran existir. A la fecha me considero un buen chef a pesar de no haber estudiado esa especialidad.

Mis hermanas y hermanos  trabajaron también a temprana edad para apoyar a la economía familiar pero desafortunadamente solamente yo me pude graduar, hice una Licenciatura en Administración y un posgrado en Recursos Humanos trabajé 25 años en empresas mineras como Gerente Corporativo de RH, mi trabajo exigía tener buena condición física porque mi jornada era prolongada, viajaba por todo el país para visitar  las minas de la Compañía, también iba a reuniones a Canadá,  frecuentemente bajaba  de 300 a 500 metros de profundidad en las minas para escuchar el sentir de los mineros en su lugar de trabajo, me gustaba percibir como se sentían, aprovechaba para saber cómo los trataba su Jefe, era enemigo de que algún supervisor los maltratara, cuando eso sucedía les levantaba una acta administrativa misma que iba a su expediente, en caso de reincidir los separaba de su cargo. Cabe reconocer que la minería es una de las industrias que mejor compensación ofrece,  por eso exige experiencia, carácter, temple, perseverancia y un esfuerzo permanente para alcanzar metas sin horario ni calendario. Siempre fui Ejecutivo de 24 horas era estresante mi trabajo pero lo disfrutaba. Cuando mi celular sonaba a las 3 de la mañana era para avisarme del fallecimiento de trabajadores accidentados por caídas de rocas, cuerpos triturados en los molinos, muertos por explosivos o por aspirar el gas grisú que emerge de las entrañas de la tierra, como corporativo mi trabajo era guiar a mis subalternos para aplicar los protocolos en esos lamentables casos. A la mañana siguiente tomaba el avión de la compañía llegaba a la mina para ayudar a cubrir los requisitos de Ley, siempre quise dar la cara por la Empresa, entonces tocaba la puerta de la casa de los trabajadores para informar a la esposa, que su esposo había muerto. El dolor de los familiares me desgastaba. me deprimía ver su llanto y sufrimiento, luego revisaba las investigaciones de esos accidentes, si detectaba algún supervisor, Jefe de área o Superintendente con alguna irresponsabilidad, los despedía de inmediato, desde luego mi Jefe también sufría ya que debía informar a su CEO en Vancouver por tratarse de vidas humanas, yo hacía lo propio con el Sindicato Minero quién siempre nos amenazaba con suspender operaciones por falta de medidas de seguridad, mi trabajo era negociar con ellos para mantener la fuente de empleo operando y les prometía cubrir lo antes posible los pagos indemnizatorios y seguro de vida, además de mejorar las condiciones de trabajo cosa nada fácil por lo peligroso de esa actividad.

A principios de 2019 me diagnosticaron artrosis de cadera, por ese motivo reconocí que físicamente ya no  daba el 100% a mi Empresa, además por las dos amenazas de infarto que tuve en 2018, tome la decisión de retirarme para atender mi salud, primeramente me puse en manos de los mejores traumatólogos, los cuales  recomendaron tratamientos  a base de toques eléctricos, trapos calientes, masajes  y ejercicios de rehabilitación, pero nada dio resultado, el dolor al apoyar el pie derecho era insoportable. Después de tres meses de terapia y de haber gastado bastante dinero, el médico dijo que mi caso no tenía solución así que usaría bastón de por vida, hasta me enseño a usarlo según el, con ¨elegancia como si fuera un lord inglés¨. Caí en depresión,  me refugié en el alcohol, me tropezaba con mi autoestima, llegue a pensar que no valía la pena seguir viviendo. Un día mi hija Bertha me recomendó tomar un producto según ella milagroso con apariencia de leche en polvo llamado Immunocal le dije, no te ofendas hija agradezco tus intenciones pero si los especialistas no resolvieron mi problema menos lo harán tus polvitos, me dijo en tono de suplica por favor tómatelo, me regalo dos  cajas le dije está bien lo tomaré, pero no estaba siendo sincero, las cajas  vivieron dos semanas  en mi closet, me llamaba cada tercer día para saber si lo había tomado, como había agotado mi catalogo de pretextos y con tal de que dejara de insistir, empecé a consumirlo, grande fue mi sorpresa que a las cuatro semanas con mucha jubilo dejé de usar el bastón, no lo podía creer los dolores desaparecieron fue uno de los momentos más felices de mi vida, ahora diario hago caminadora y puedo correr por algunos minutos, a la fecha lo sigo tomando. Siempre viviré agradecido con mi hija, con Dios, con la vida y con Immunotec porque para mí fue como iniciar una nueva etapa en mi existencia.

Hoy en día no cambio por nada la satisfacción de poder ayudar a personas a desintoxicar sus células a través de ese gran complemento alimenticio fortaleciendo su sistema inmunológico para  enfrentar enfermedades como Covid19,  diabetes, cáncer, lupus, prostatitis, Alzheimer. Hipertiroidismo entre otras.

 Aprecio mucho su atención. Reciban bendiciones y por favor cuiden su salud.

https://www.immunotec.com/mariomaldonado

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